lunes. 13.07.2026
Tensión diplomática: Colombia y Bolivia en disputa

Petro propone "fórmulas pacíficas" al conflicto que atraviesa Bolivia tras expulsión de embajadora colombiana

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, lamentó la expulsión de la embajadora Elizabeth García de Bolivia. El mandatario colombiano reiteró su llamado a un "diálogo nacional" en la nación andina, con el fin de prevenir una "masacre de la población" en el contexto de las recientes protestas antigubernamentales.
Gustavo Petro, presidente de Colombia. (Foto. RTVE).
Gustavo Petro, presidente de Colombia. (Foto. RTVE).

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, reaccionó a la expulsión de la embajadora de su país en Bolivia, Elizabeth García, haciendo un llamado a un "diálogo nacional" en la nación boliviana para evitar "una masacre de la población". El líder del Pacto Histórico expresó su preocupación en una entrevista con Caracol Radio, señalando que si su propuesta de mediación resulta en la expulsión de una diplomática, es indicio de extremismos que podrían conducir a una situación muy difícil para el pueblo boliviano.

El mandatario colombiano ratificó su oferta de "servir de intermediarios por un diálogo" en medio de las protestas antigubernamentales que han sacudido Bolivia en las últimas semanas. El presidente Petro afirmó que la situación actual en Bolivia involucra "un pueblo en las calles, al que están matando, y un Gobierno que está cuestionado por ese pueblo".

La Cancillería boliviana informó este miércoles la decisión de solicitar a la embajadora colombiana, Elizabeth García, la conclusión de sus funciones diplomáticas en territorio boliviano, otorgándole el plazo correspondiente según las normas internacionales. En un comunicado, el gobierno boliviano indicó que esta determinación busca "preservar los principios de soberanía, no injerencia en asuntos internos y respeto mutuo entre Estados".

En los días previos, el presidente Petro había manifestado su postura sobre las movilizaciones en el país andino, calificándolas de "insurrección popular" surgida en "respuesta a la soberbia geopolítica". Asimismo, el jefe de Estado colombiano había pedido a Estados Unidos evitar un ataque contra el expresidente boliviano Evo Morales, advirtiendo que una acción violenta "solo llenará de sangre toda la América Latina".

El mandatario de Colombia, Gustavo Petro, enfatizó que "jamás defenderá la represión contra el pueblo boliviano", ya que la violencia "solo generaría una inmensa masacre, que por generaciones no olvidará Latinoamérica". Estas afirmaciones generaron un roce diplomático, llevando a la Administración boliviana a emitir un comunicado quejándose de las declaraciones de su homólogo colombiano, al considerar que "no reflejan la buena relación entre los dos países" y constituyen un irrespeto al "principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados".

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