Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ha desplegado en agosto de 2025 una campaña millonaria y multifacética para contrarrestar las repercusiones del aumento de la recompensa internacional que ofrece Estados Unidos por su captura. Esta iniciativa responde a la orden de captura y la recompensa de 50 millones de dólares anunciada por la fiscal general estadounidense, Pamela Bondi, que señala a Maduro como uno de los principales narcotraficantes a nivel mundial y responsable del Cartel de los Soles, involucrado en el tráfico de cocaína hacia EE.UU.
La campaña incluye la difusión masiva de afiches, mensajes en medios de comunicación, concentraciones populares y material promocional como camisetas destinadas a fortalecer el respaldo popular y militar hacia Maduro. Altos funcionarios como el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y el ministro de Interior, Diosdado Cabello, han participado públicamente para expresar su lealtad y rechazar las acusaciones estadounidenses. Además, la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha introducido temas como el reclamo territorial del Esequibo para desviar la atención y fortalecer la narrativa oficial.
Desde la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, se han organizado videos y mensajes oficiales en apoyo a Maduro, los cuales se distribuyen también en redes sociales y plataformas digitales populares como WhatsApp, X, Instagram y TikTok. La estrategia busca movilizar a los sectores leales, incluyendo empleados públicos y miembros de las fuerzas de seguridad, para contrarrestar la presión internacional y consolidar el control interno.
El Gobierno venezolano ha calificado las acusaciones y la recompensa como una maniobra política y una violación del derecho internacional, calificándola de "cortina de humo" y "propaganda política" destinada a desviar la atención de asuntos internos en Estados Unidos. A pesar de ello, la medida ha generado un incremento en la tensión tanto en el ámbito político como operativo dentro del país suramericano.
Esta situación se enmarca en un contexto de creciente represión interna, con detenciones de opositores y manifestaciones de lealtad militar, mientras que Estados Unidos mantiene una estrategia de presión y busca desarticular las redes de narcotráfico vinculadas al régimen chavista.
La millonaria campaña de Maduro se destaca no solo por su magnitud económica sino también por la articulación entre el poder político, militar y mediático del país, empleada para enfrentar una orden judicial que tiene alcance internacional y apoyo de organismos de justicia.
Este episodio invita a la reflexión sobre las consecuencias regionales y globales de la vinculación entre política y narcotráfico, así como sobre las estrategias utilizadas por gobiernos frente a procesos judiciales internacionales.
PANAMERICANA.
