Durante la COP-30, que se desarrolla en Belém do Pará, Brasil, las sesiones plenarias se han visto afectadas por la falta de consenso entre los países participantes. Carlos Alarcón, representante de la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático, informó que el último plenario programado fue suspendido casi de inmediato por las diferencias irreconciliables en temas cruciales.
Uno de los puntos más difíciles ha sido el financiamiento climático, donde los intereses económicos ligados a la industria de combustibles fósiles mantienen posturas enfrentadas, dificultando la aprobación de mecanismos claros y efectivos. Además, no se llegó a un acuerdo sobre un calendario para la eliminación gradual de los combustibles fósiles, ya que varios países emergentes defienden su derecho al desarrollo utilizando estos recursos.
En cuanto a Bolivia, la delegación nacional se ha centrado en reuniones bilaterales para obtener apoyo financiero a través de mecanismos de mercado de carbono. Sin embargo, Alarcón expresó que estos mecanismos no solucionan el problema estructural de fondo, que es la dependencia de fuentes fósiles y la necesidad de una transición energética justa y eficaz.
El estancamiento en la COP-30 refleja las complejas tensiones existentes entre los compromisos ambientales y los intereses económicos, lo que pone en riesgo la efectividad de la cumbre para lograr avances sustanciales en la lucha contra el cambio climático. El próximo encuentro, la COP-32 en Addis Abeba, será clave para retomar el impulso perdido y buscar un acuerdo más inclusivo y efectivo.
PANAMERICANA.
