"Suspendo la adhesión plena al MERCOSUR, me respaldo en el problema constitucional y retrocedo nominalmente". Esa fue la recomendación tajante de Ana María Solares al ser consultada sobre qué debería hacer el presidente Rodrigo Paz en la cumbre del próximo 20 de diciembre.
Para la analista, Bolivia se encuentra en el "mejor de los mundos" con su estatus actual de país asociado (Acuerdo de Alcance Parcial 36), similar al de Chile. "Tenemos apertura arancelaria sin pagar ningún costo", explicó Solares, detallando que la adhesión plena implica adoptar una Unión Aduanera que obligaría al país a subir aranceles para productos de terceros países (EE.UU., Asia, Europa), encareciendo la tecnología y los bienes de consumo para proteger industrias que no son bolivianas.
Solares denunció el vicio legal del proceso. Citó el Artículo 257 de la Constitución, que exige un referendo vinculante para tratados que afecten estructuralmente al Estado, algo que nunca ocurrió. Según la experta, la adhesión fue aprobada "entre gallos y medianoche" por el parlamento anterior, obedeciendo a una alineación política e ideológica con Venezuela y Brasil, más que a intereses nacionales.
La especialista también advirtió una contradicción directa con las medidas de reactivación del actual gobierno. "Cuando uno escucha que se van a llevar a cero los aranceles en la línea blanca... ¿y los compromisos con el MERCOSUR? Entramos en incompatibilidad", alertó.
La cumbre de diciembre se perfila como la "ventana de oportunidad" para plantear la objeción constitucional y mantener a Bolivia como estado asociado, preservando la flexibilidad comercial y evitando un "corsé" arancelario que perjudicaría al consumidor nacional.
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