lunes. 20.07.2026
Dunn advierte que la medida es insuficiente si el Gobierno no recorta su propio gasto.

Jaime Dunn: "El gasolinazo resuelve solo el 40% del problema; el otro 60% debe pagarlo el Estado obeso"

Para el economista Jaime Dunn, el Decreto Supremo 5503 era una medida inevitable que debió tomarse hace más de una década. En entrevista con Radio Panamericana, el analista explicó que la eliminación de la subvención a los combustibles generará un ahorro de 2.000 millones de dólares, pero alertó que esto apenas cubre una parte del agujero fiscal. Dunn fue contundente al señalar al "Estado obeso" como el verdadero enemigo de la economía y exigió que el peso del ajuste restante caiga sobre la burocracia y no sobre los ciudadanos.

Jaime Dunn (Foto: La Razon)
Jaime Dunn (Foto: La Razón)

Dunn argumentó que el origen de la crisis actual radica en el exceso de gasto acumulado durante los últimos 11 años. Según su análisis, la "burbuja" del modelo económico finalmente explotó, haciendo que la eliminación del subsidio sea una decisión de emergencia. Rechazó cualquier opción de gradualismo, advirtiendo que "esperar no soluciona el problema, lo ahonda", ya que el Estado carece de recursos para financiar una transición lenta mientras persisten los huecos en las finanzas públicas.

Sin embargo, el economista lanzó una crítica constructiva al Gobierno, matizando el impacto real de la medida. Explicó que si bien el retiro de la subvención ahorra cerca de 2.000 millones de dólares, el déficit fiscal total de Bolivia asciende a 5.000 millones. "La subvención es solo una solución parcial... resuelve prácticamente el 40% del problema", detalló. Por ello, insistió en que el 60% restante debe cubrirse atacando las ineficiencias del sector público.

En esa línea, Dunn calificó al "Estado obeso" y gastador como el "enemigo" a vencer. Propuso medidas drásticas de austeridad gubernamental que deberían acompañar al gasolinazo: el cierre de empresas públicas deficitarias, una reducción salarial importante en el aparato estatal, la eliminación de cargos supernumerarios y la paralización de obras públicas que, a su juicio, suelen estar vinculadas a negociados y corrupción.

El analista concluyó que, aunque la medida es dura para el bolsillo de los bolivianos, la alternativa de no hacer nada habría provocado una herida mucho más profunda, marcada por la falta de dólares y el desabastecimiento crónico que el país ya empezaba a sufrir antes del decreto. Para Dunn, el sacrificio actual debe traducirse a futuro en un retorno de beneficios para la ciudadanía, siempre y cuando se logre equilibrar las cuentas fiscales.

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