lunes. 20.07.2026

La crisis geopolítica en Medio Oriente tendrá un impacto directo y severo en la frágil economía boliviana. El analista en hidrocarburos, Jaime Balanza, advirtió a través de Panamericana que el riesgo de obstrucción en el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 30% del petróleo mundial equivalente a 27 millones de barriles diarios, disparará inevitablemente los precios internacionales del crudo. Frente a este escenario global adverso, Balanza explicó que el país se verá forzado a retornar a un esquema de subvención de carburantes. Esto ocurrirá porque el Gobierno fijó temporalmente los precios internos del diésel en Bs 9,80 y de la gasolina en Bs 6,96 hasta el primer semestre de la presente gestión. Al encarecerse la importación y mantenerse el precio de venta congelado, se registrará una mayor salida de divisas, afectando drásticamente a las Reservas Internacionales Netas y a la balanza comercial. Para mitigar futuros choques, el experto propuso la creación de un fondo de estabilización que recaude recursos cuando el barril registre bajas cotizaciones, para financiar al país en periodos de precios extraordinarios.

En cuanto a la reciente importación de 17 toneladas de aditivos (antioxidantes y detergentes) por parte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para intentar mejorar la calidad de la gasolina, el especialista fue categórico al calificar la medida como insuficiente. Balanza ilustró que 17 toneladas equivalen apenas a media carga de un solo camión cisterna. Considerando que, tras la nivelación de precios, el país consume alrededor de 10 millones de litros diarios de combustibles, esta aditivación resulta "insignificante". Asimismo, aclaró que los antioxidantes sirven principalmente para proteger combustibles almacenados por largos periodos, una figura que no aplica a Bolivia, ya que la iliquidez de dólares obliga al Estado a importar y consumir el carburante casi de forma inmediata, sin margen para guardarlo.

Ante el escándalo de la distribución de carburante de mala calidad y el compromiso de YPFB de resarcir daños a los dueños de los vehículos afectados, Balanza exigió soluciones de fondo. Sugirió que el Estado compre el combustible bajo especificaciones estrictas desde su origen y demandó que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) abandone sus labores "policiacas" de persecución a la ciudadanía, para dedicarse a realizar pruebas de laboratorio aleatorias que garanticen la calidad en los surtidores. Finalmente, lamentó que la petrolera estatal destine todo su tiempo y recursos humanos a resolver esta crisis de importación en lugar de enfocarse en la exploración y producción de gas y líquidos. Como salida estructural, recordó que Bolivia tiene la capacidad de producir cerca de mil millones de litros de biocombustibles gracias a su agroindustria tropical, lo que representaría una gran oportunidad para librarse de la dependencia de los combustibles fósiles extranjeros.

Especialista en hidrocarburos: El conflicto en Medio Oriente obligará a Bolivia a...