El Ministerio de Economía de Bolivia, bajo la dirección de José Gabriel Espinoza, ha delineado una ambiciosa proyección económica que apunta a generar cerca de 2.000 millones de dólares en ingresos directos de los sectores minero y agroindustrial para el año 2027. Esta meta se enmarca en un plan gubernamental destinado a fomentar la inversión y fortalecer la posición del país en el ámbito internacional.
Durante una entrevista con D News, el titular de la cartera económica detalló que para el presente ejercicio se espera una afluencia de aproximadamente 700 millones de dólares en inversión directa. Esta cifra, según Espinoza, representa un progreso considerable en comparación con periodos anteriores y sienta las bases para las aspiraciones futuras del Estado Plurinacional. “Este año estamos proyectando recibir cerca de 700 millones de dólares. Es un salto importante y la meta es que, hacia 2027, tanto la minería como la agroindustria generen ingresos cercanos a los 2.000 millones de dólares”, enfatizó el ministro.
La política económica implementada por la administración actual se centra en una reestructuración fiscal, una mejora en la eficacia operativa de las instituciones estatales y el vigorización de rubros productivos considerados estratégicos. En este contexto, el ministro Espinoza destacó la imperiosa necesidad de impulsar una agenda legislativa que proporcione estabilidad jurídica y previsibilidad a los inversionistas, elementos cruciales para la atracción de capital.
El funcionario recordó el difícil panorama heredado por el actual gobierno, caracterizado por un déficit fiscal acumulado superior a una década, que alcanzó un 12 % del Producto Interno Bruto (PIB) recientemente. A esto se sumaba un oneroso sistema de subsidios a los combustibles fósiles, que representaba cerca del 4 % del PIB y generaba significativas pérdidas debido al contrabando, según las declaraciones del ministro de Economía.
Como parte de su estrategia a mediano plazo, el Gobierno planifica introducir modificaciones en las leyes de inversiones, hidrocarburos y minería durante 2026. Además, se prevén ajustes al sistema tributario en 2027 y, de ser factible, reformas a la legislación laboral en los próximos dos años. “El objetivo es que cada dólar que ingrese al país signifique confianza, reducción de riesgo y capacidad de generar más desarrollo, infraestructura y divisas”, manifestó Espinoza, subrayando la intención de Bolivia de integrarse a las cadenas globales de valor no solo mediante la extracción de recursos, sino también a través de la producción e industrialización.
