Las recientes movilizaciones sociales contra la administración del presidente Rodrigo Paz han evidenciado un claro trasfondo político, según el diagnóstico de analistas consultados por Panamericana. Sin embargo, se cuestiona la capacidad real del expresidente Evo Morales para liderar con éxito una agenda desestabilizadora.
El analista Julio Choque afirmó que, si bien el matiz político de las protestas es innegable, sería erróneo atribuir toda la fuerza de la convulsión al exmandatario. Choque sostuvo que Morales ha perdido influencia para lograr una renuncia de las altas autoridades del país. Incluso en un escenario hipotético donde se alcanzara dicho objetivo, su regreso al poder se considera inviable debido al desencanto generalizado de la sociedad con las gestiones del Movimiento al Socialismo (MAS).
Según Choque, el exjefe de Estado ya no representa una figura capaz de canalizar el descontento ciudadano en su favor. Adicionalmente, el analista puso en tela de juicio la firmeza del actual gobierno para implementar medidas de gran calado, aun cuando estas resulten impopulares, lo que podría agudizar las tensiones.
Por su parte, la politóloga y exdiputada nacional Jimena Costa, destacó la ausencia de un liderazgo claro en el panorama actual. Costa señaló que las últimas elecciones generales dejaron en manifiesto la fragilidad del sistema partidario. En su parecer, Evo Morales podría desempeñar un rol de financiador o integrante de las protestas, pero no el de un líder idóneo para asumir un cargo de autoridad en un futuro.
La politóloga Costa añadió que la precariedad de las organizaciones políticas en años recientes hace inviable la posibilidad de un nuevo proceso eleccionario a corto plazo. Asimismo, consideró que la expectativa de que las autoridades gubernamentales cedan ante focos de conflicto localizados en La Paz y presenten su dimisión, no solo es una idea alejada de la realidad, sino que también atentaría contra la voluntad expresada por el electorado en el resto del territorio nacional.
