El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, realizó una visita oficial a Suecia con el propósito de concretar un acuerdo fundamental para la adquisición de aviones de combate Gripen. Esta iniciativa surge en un contexto donde Ucrania enfrenta una intensificación de los bombardeos por parte de Rusia y ha solicitado con urgencia más sistemas de defensa antiaérea a Estados Unidos.
La trascendencia de este viaje quedó patente en un video difundido por la presidencia ucraniana, que mostraba al mandatario Zelenski observando simbólicamente varios cazas Gripen sobrevolando en formación junto a su aeronave presidencial antes de su aterrizaje en territorio sueco. Los aviones, caracterizados por su diseño esbelto y líneas angulares, escoltaron la nave, subrayando la importancia estratégica del encuentro.
Tras una cumbre bilateral celebrada en una base aérea en Uppsala, situada a 70 kilómetros al norte de Estocolmo, ambos países anunciaron los términos del pacto. Ucrania tiene previsto adquirir hasta veinte cazas Gripen E, que representan el modelo más avanzado de esta serie.
Adicionalmente, el país recibirá dieciséis unidades extra, correspondientes a versiones anteriores, en calidad de donación por parte del gobierno sueco.La financiación destinada a la compra de los nuevos aviones ascenderá a 2.500 millones de euros, lo que equivale a 2.900 millones de dólares.
Estos fondos provendrán de un préstamo otorgado por la Unión Europea, según la información proporcionada por el gobierno sueco. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, en una conferencia de prensa conjunta con su homólogo Zelenski, expresó que el objetivo es "concluir rápidamente un acuerdo definitivo con entregas a partir de 2030" para las unidades adquiridas.
Respecto a los dieciséis aviones donados por Suecia, se estima que llegarán a Ucrania en enero de 2027.La consecución de este acuerdo es considerada vital por Kiev para contrarrestar y, eventualmente, revertir la superioridad aérea que actualmente ostenta Rusia en el conflicto. El mandatario Zelenski ha insistido en la imperiosa necesidad de obtener más capacidades de defensa aérea para proteger a su nación de los continuos ataques.
La incorporación de estas aeronaves Gripen, junto con la expectativa de recibir sistemas de defensa adicionales, es un pilar fundamental en la estrategia ucraniana para salvaguardar su espacio aéreo y fortalecer su operatividad en la guerra. Este pacto representa un avance clave en los esfuerzos de Ucrania por modernizar y robustecer su capacidad defensiva a largo plazo.
