En contacto con Panamericana, Cruz reveló con preocupación que las unidades más antiguas en la fila aguardan desde el 23 de enero, superando ya un mes de paralización total. Según la información extraoficial que maneja el sector ante el silencio estatal, el problema radicaría en la falta de condiciones de los tanques de YPFB destinados a recibir la gasolina de importación. "Tendrían morra [sedimentos] en todo lo que es la estructura (...) pareciera que han utilizado para poder transportar gasolina el ducto por el que venía petróleo y ha habido una mezcla", explicó el dirigente, señalando que la falta de limpieza de los tanques impide la recepción del carburante.
Ante esta emergencia, se informó que YPFB despachó 100 camiones hacia La Paz para intentar alivianar la congestión en Santa Cruz. Sin embargo, el grueso de las cisternas continúa en filas interminables o esperando en garajes particulares. Cruz cuestionó duramente la falta de transparencia del Ministerio de Hidrocarburos y de la presidencia de YPFB, exigiendo que informen la verdad de los hechos y presenten un plan de contingencia claro a corto plazo.
El perjuicio para el sector es incalculable. Desde el punto de vista humano, cientos de conductores que provienen de otros departamentos se ven obligados a vivir dentro de sus camiones durante semanas, sin las condiciones mínimas de higiene.
En lo económico, la retención se traduce en la "pérdida total de un mes de trabajo". Cruz explicó que los transportistas ganan por viaje realizado y no por estar detenidos, y advirtió que las posibles compensaciones no llegarán a cubrir ni siquiera los costos mínimos de operación, como el pago de viáticos diarios a los choferes.
Finalmente, el dirigente alertó sobre las consecuencias técnicas y de seguridad de mantener los camiones inmovilizados a la intemperie. Explicó que las altas temperaturas en la zona generan una mayor evaporación del combustible dentro de las cisternas, lo que incrementa significativamente la merma del producto que finalmente será entregado.
