En un discurso marcado por la confrontación de modelos, Paz Pereira cuestionó la moralidad de las protestas actuales. "¿Cómo es eso que Bolivia no se vende? A la Bolivia en los últimos 20 años la vendieron toda", sentenció, argumentando que se exportó todo el gas sin realizar inversiones de exploración para garantizar el futuro energético.
El Jefe de Estado también criticó el manejo del litio, señalando que se gastaron más de 1.200 millones de dólares bajo la promesa de una "soberanía tecnológica" que nunca llegó, resultando en que hoy el país no tiene ni gas ni litio, limitándose a "administrar crisis".
Finalmente, defendió la política de apertura a la inversión extranjera como única vía de recuperación, cuestionando por qué se considera un castigo que lleguen capitales externos con reglas claras. "Desde cuándo es castigo que alguien venga de afuera... a hacer una inversión en Bolivia", increpó, asegurando que su gobierno busca dejar de ser una "isla" para integrarse al mundo.
