El jueves 19 de febrero de 2026, el presidente Rodrigo Paz presentó su balance tras cien días de administración, un mensaje rápidamente escrutado por expertos en diversas áreas. La evaluación de estos especialistas, compartida con Panamericana, revela un panorama de luces y sombras en la gestión inicial del mandatario, con puntos positivos y omisiones significativas.
El analista económico Germán Molina, al revisar el discurso, señaló la existencia de aspectos loables, pero también la ausencia de temas cruciales que afectan directamente la estabilidad del país. El experto Molina puso especial énfasis en la omisión sobre el nivel de coordinación y articulación entre el órgano ejecutivo y la
Asamblea Legislativa. Esta sinergia, a juicio del analista económico, es indispensable para la materialización y consolidación de las reformas estructurales que Bolivia demanda con urgencia para su progreso y desarrollo.
Desde una óptica política, Carlos Saavedra compartió una opinión similar respecto a la necesidad de avanzar hacia transformaciones sustanciales. El politólogo Saavedra argumentó que, después de un periodo inicial centrado en lo que metaforizó como "controlar un incendio" en varios niveles de la administración, la siguiente etapa y el verdadero desafío radican en ejecutar reformas de fondo. Estas medidas, según el analista Saavedra, son esenciales para solidificar la gobernabilidad y encaminar al país hacia una senda de estabilidad y desarrollo a largo plazo.
Por su parte, el jurista Luis Alberto Ruiz valoró la determinación y las buenas intenciones manifestadas por el presidente Paz en su mensaje. Según el jurista Ruiz, el jefe de Estado ha demostrado una notable voluntad de trabajo al adoptar decisiones drásticas y contundentes en un lapso breve desde el inicio de su mandato. No obstante, el experto en leyes advirtió que la viabilidad y el éxito concreto de muchos de los proyectos y políticas gubernamentales dependerán ineludiblemente de una labor conjunta y armoniosa entre el poder ejecutivo y el legislativo. Esta colaboración, enfatizó el jurista, es fundamental para que las buenas intenciones se traduzcan en acciones tangibles y beneficios reales para todos los bolivianos.
