La conexión terrestre con el municipio de Apolo se ha convertido en una odisea para transportistas y pobladores. Según el reporte brindado por el alcalde Rully Jiménez, las precipitaciones del fin de semana terminaron de complicar una ruta que ya presentaba deficiencias estructurales, afectando directamente la economía y la salud de la región.
La autoridad edil explicó que el mal estado de la plataforma no solo perjudica el trabajo de las empresas de transporte, sino que tiene un efecto dominó en el costo de vida. "Los artículos de primera necesidad siguen elevados acá en nuestro municipio", señaló Jiménez, atribuyendo esta inflación a las dificultades logísticas para ingresar mercadería.
El abastecimiento de energía también sufre interrupciones. Aunque existe disponibilidad de carburantes, la logística falla en los tiempos de entrega. "El combustible, el gas licuado, llegan entre tres y cuatro días tarde, de acuerdo a las inclemencias del tiempo", detalló el alcalde. Esta irregularidad afecta tanto al transporte local como a los viajes interprovinciales hacia la ciudad de La Paz.
Uno de los puntos más alarmantes de la entrevista fue la afectación al sistema de salud. Jiménez expresó su preocupación por las transferencias médicas hacia hospitales de segundo y tercer nivel. "Nuestras ambulancias tardan en llegar a la ciudad con nuestros pacientes transferidos", lamentó, subrayando que las autoridades locales se convierten en el "blanco" de las críticas ante una situación que escapa de sus manos.
A diferencia de las grandes ciudades, las labores educativas en Apolo se desarrollan con normalidad, aunque el traslado de medicamentos sigue siendo dificultoso mientras la carretera no esté "al 100% transitable".
El mantenimiento de la ruta, al ser parte de la Red Vial Fundamental, es responsabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC). El alcalde informó que nuevas empresas se han adjudicado los tramos, incluido el sector de Charazani, hace aproximadamente un mes.
Sin embargo, existe escepticismo basado en experiencias previas. La Alcaldía ha recomendado a las contratistas que garanticen el equipo necesario. "El problema es que a veces esas empresas se adjudican y no reúnen las condiciones con maquinaria correspondiente", advirtió Jiménez, esperando que esta vez la supervisión sea estricta para devolver la viabilidad a una región productiva que se siente asfixiada por el aislamiento.
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