El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, junto al viceministro de Lucha Contra las Drogas, Ernesto Justiniano, ingresaron este jueves al Trópico de Cochabamba acompañados de representantes del cuerpo diplomático. En entrevista con Panamericana, Oviedo fue enfático al asegurar que el Estado no está ingresando a la zona a "reprimir" ni a hacer un "ejercicio de fuerza", sino a establecer un diálogo directo con los productores para frenar la expansión de los cocales excedentarios.
La principal apuesta del Ejecutivo para disuadir a los campesinos de sembrar coca es competir económicamente mediante la creación de un "polo turístico y deportivo". El ministro Oviedo explicó que la región cuenta con un paraíso natural como el Parque Nacional Carrasco y Villa Tunari, además de tener una ubicación geográfica privilegiada (al centro del país) que ya es utilizada por equipos nacionales de fútbol, atletismo y natación para sus entrenamientos. "No hagamos del Trópico una región de conflicto ni de bloqueos, como ha estado acostumbrado Sergio Morales (...). Hagamos que la gente gane su platita en actividades altamente rentables", manifestó la autoridad. Según el plan gubernamental, el impulso al ecoturismo y la pesca deportiva de alto nivel detonaría una cadena económica que incluiría la apertura de hoteles de cinco estrellas, restaurantes y la generación masiva de empleos.
Por su parte, el viceministro Justiniano aterrizó las intenciones en cifras alarmantes sobre la producción de coca. Recordó que la ley permite un máximo de 22.000 hectáreas a nivel nacional, de las cuales 7.700 corresponden al Trópico. Sin embargo, advirtió que debido a la baja erradicación de la gestión pasada (apenas 2.700 hectáreas), se estima que los cultivos totales en el país han trepado hasta las 40.000 hectáreas. Esta sobreproducción excedentaria, alertó Justiniano, "nos acerca a unas 300 toneladas de cocaína que se pueden producir al año en Bolivia, lo cual hace atractivo a las mafias transnacionales". Ante esta amenaza, el viceministro subrayó que la nueva estrategia requiere que los propios productores legales de Cochabamba se conviertan en los "principales aliados en la lucha contra el narcotráfico", asumiendo la responsabilidad compartida de erradicar los excedentes mediante el consenso para evitar conflictos sociales.
