Samuel Doria Medina, empresario y destacado político, ha emitido una seria advertencia respecto a la solicitud de la Central Obrera Boliviana (COB) de un incremento salarial del 20%. El exministro manifestó su preocupación a través de su cuenta de X, señalando que esta propuesta podría generar un severo desequilibrio económico e impulsar aún más la inflación en el país.
Doria Medina argumentó que el beneficio de tal aumento recaería principalmente en los empleados del sector público, como maestros, policías, personal de salud y otros funcionarios. El empresario subrayó que, dada la predominancia de la informalidad en el mercado laboral boliviano, donde cerca del 80% de la fuerza de trabajo opera fuera de regulaciones formales, esta medida no alcanzaría a la mayoría de la población.
“Un aumento elevado de la masa salarial estatal generará más inflación todavía”, citó Doria Medina. El político explicó que, aunque ciertos trabajadores estatales recibieran un salario mayor, este beneficio se vería erosionado por el incremento generalizado de precios, perjudicando tanto a ellos mismos como al resto de la economía. La iniciativa de la COB, liderada por su secretario ejecutivo, Mario Argollo, ha sido calificada como una “provocación” por la falta de respuesta gubernamental a su pliego petitorio, planteado el 4 de abril. Argollo ha anunciado posibles movilizaciones.
Samuel Doria Medina detalló el mecanismo inflacionario. Sostuvo que un mayor gasto público sin un respaldo adecuado en divisas incrementa la liquidez monetaria, lo cual, a su vez, presiona el tipo de cambio y puede provocar una depreciación del boliviano frente al dólar. Esta situación lleva a los comerciantes a elevar sus precios para proteger sus márgenes, creando un ciclo vicioso de aumento de costos y, consecuentemente, nuevas demandas salariales.
Previamente, el ministro de Economía, Gabriel Espinoza, había expresado que la propuesta de la COB era inviable. El titular de Economía enfatizó la necesidad de que el debate se enfoque en la estabilidad laboral y la mejora de la calidad del empleo, en lugar de en incrementos salariales que podrían comprometer la macroeconomía.
