El sector del transporte en diversas regiones de Bolivia se ha declarado en estado de emergencia, alertando sobre la distribución de un combustible deficiente que está provocando daños progresivos en sus vehículos. Esta situación ha generado una ola de reclamos y una creciente preocupación en la población.
Juan Miguel Bonilla, presidente del Colegio de Ingenieros Mecánicos de Bolivia, confirmó la recepción de numerosas quejas. El ingeniero explicó que, si bien las anomalías se han verificado a través de pruebas especializadas, las características inusuales del carburante son perceptibles incluso a simple vista. Bonilla advirtió que las fallas provienen de una proporción inadecuada de aditivos en el combustible, cuyas consecuencias varían según el tipo y la fabricación de cada motorizado. Lamentablemente, las concesionarias no aplican garantías en estos casos, ya que se trata de un factor no contemplado en sus pólizas.
Por su parte, Roberto Mamani, dirigente del transporte interciudad La Paz – El Alto, informó sobre una reunión crucial que se lleva a cabo hoy en el Ministerio de Hidrocarburos. En este encuentro, los transportistas afectados están exponiendo sus inquietudes y demandando el establecimiento de responsabilidades por las averías sufridas. Mamani describió la discusión como acalorada, pues los conductores no solo exigen una calidad adecuada del carburante tras el levantamiento de la subvención, sino también resarcimientos por los perjuicios económicos ocasionados a sus unidades. La situación escala a medida que más vehículos presentan fallas, generando una fuerte presión sobre las autoridades para que actúen con celeridad.
