Grupos de manifestantes emboscaron e incendiaron dos vehículos oficiales —un camión del Ejército y un minibús del Ministerio de Gobierno— en un intento por frenar el avance del corredor destinado a abastecer de alimentos y oxígeno a la sede de gobierno.
Ataque a la prensa y funcionarios
Uno de los hechos más críticos se registró en las inmediaciones del cruce Layuri, donde un minibús que transportaba a funcionarios estatales y a un equipo de periodistas fue interceptado por una turba. Según los testimonios, los bloqueadores utilizaron piedras y objetos contundentes para detener el motorizado, obligando a sus ocupantes a descender de inmediato para salvar sus vidas.
Segundos después de la evacuación, los manifestantes prendieron fuego al vehículo, provocando la pérdida total de equipos técnicos de prensa y pertenencias personales de los comunicadores. El Gobierno ha condenado este atentado, calificándolo como un ataque directo a la libertad de información y a la integridad de los trabajadores que cubren el conflicto.
Emboscada a fuerzas del orden y daños colaterales
Casi simultáneamente, en otro punto del trayecto hacia Achica Arriba, un camión militar de apoyo logístico fue rodeado y quemado por grupos que resisten el desbloqueo. Estos incidentes se sumaron a la destrucción de un puesto de control de la Aduana Nacional, evidenciando una estrategia de hostigamiento contra la retaguardia de los convoyes de suministros.
Pese a que la vanguardia del operativo "Banderas Blancas" logró remover obstáculos pesados con maquinaria de la ABC, la rearticulación de focos de bloqueo en sectores como Senkata y Ventilla ha dificultado la consolidación del corredor humanitario. La Policía Boliviana ha tenido que emplear agentes químicos para dispersar a los grupos más radicales y proteger el paso de cisternas y camiones con alimentos.
Vigilia y estado de alerta
El Ministerio de Gobierno ratificó que, pese a los atentados criminales contra los vehículos oficiales, el operativo de abastecimiento continuará su curso bajo el resguardo de las fuerzas del orden. Por su parte, la dirigencia de los sectores movilizados mantiene su postura intransigente, mientras la ciudadanía paceña observa con angustia cómo la violencia en las rutas pone en riesgo la llegada de insumos esenciales.
