"La subvención ha sido la pata de cabra que se ha utilizado para deschapar las bóvedas del Banco Central", disparó Jaime Balanza ante los micrófonos del periodista Juan José Hidalgo. El analista cuestionó la narrativa oficial que busca eliminar el subsidio subiendo el precio en surtidor, argumentando que primero se debe auditar la estructura de costos.
Balanza reveló que entre el 80% y 90% del combustible que compra el país proviene de intermediarios. "Los invito a buscar en Google: Trafigura corrupción y Vitol corrupción", desafió el experto. Según sus datos, YPFB paga alrededor de 1.200 dólares por tonelada métrica de diésel a estas empresas, mientras que una cotización directa de refinería —que él mismo obtuvo hace dos semanas— ofrece el mismo producto a 613 dólares puesto en puerto. "Estamos comprando a más del doble. Es como si el país, que consume 14 millones de botellas, comprara su cerveza en el pub más caro en lugar de ir a la fábrica", ilustró.
El segundo punto crítico es la logística obsoleta. Balanza explicó que Bolivia sigue transportando combustible en camiones cisterna, un método "cinco veces más caro" que el uso de ductos. "Desde 1860 se transporta por tuberías, pero aquí seguimos usando camiones para mover 14 millones de litros diarios", criticó.
Además, denunció los sobrecostos en el puerto de Arica, donde los buques permanecen fondeados hasta cuatro meses pagando multas millonarias debido a la falta de rompeolas y la obsolescencia de las boyas de descarga en la terminal Sica Sica.
Para el experto, la solución no es "matar de hambre al pueblo" con un alza de precios, sino aplicar tres medidas urgentes:
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Desintermediación: Comprar directo a refinerías para bajar el costo a la mitad.
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Infraestructura Portuaria: Invertir en rompeolas y modernizar la terminal de descarga para evitar multas.
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Ductos: Construir poliductos para dejar de usar cisternas en la internación y distribución interna.
"Si hacemos esto, cerramos la mina de diamantes de la corrupción y la necesidad de subir el precio será mucho menor", concluyó Balanza, instando al gobierno de Rodrigo Paz a usar los créditos internacionales como "anestesia" mientras se ejecutan estas obras estructurales en un plazo de dos años.
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