En medio de la escalada de tensiones sociales que paraliza al país, las organizaciones defensoras de la niñez han levantado la voz de alarma. Juan Carlos Ramírez, Director Nacional de World Vision Bolivia, a nombre de la alianza internacional Joining Forces, expresó su profunda preocupación por las graves vulneraciones a los derechos humanos que están sufriendo los niños, niñas y adolescentes a causa de los bloqueos y movilizaciones.
Vulneraciones directas y uso de menores
Ramírez lamentó profundamente los incidentes críticos registrados en los últimos días, recordando el trágico fallecimiento de un niño de 12 años que no pudo acceder a atención médica de emergencia debido al cierre de vías. Asimismo, condenó la agresión sufrida por un vehículo que transportaba a menores con síndrome de Down y advirtió sobre la grave irresponsabilidad de utilizar a los niños como escudos o manifestantes en las protestas.
"Ningún conflicto puede justificar la vulneración de sus derechos", enfatizó el director, recordando que el interés superior del niño está protegido tanto por la Constitución como por la Ley 548 y convenciones internacionales.
Daño educativo y salud mental irreversible
Otro de los impactos más severos del actual cerco es la interrupción del proceso educativo. Según datos brindados en la entrevista, tan solo en el departamento de La Paz existen aproximadamente 700.000 estudiantes de primaria y secundaria afectados (180.000 en la ciudad de La Paz y 300.000 en El Alto).
Ramírez catalogó el tiempo de estudio perdido como una situación "irreversible" que amplía la brecha de oportunidades para los menores. Además, señaló que la exposición a estos entornos violentos somete a la niñez a un "estrés tóxico" que afecta directamente su desarrollo integral y su salud mental.
Pronunciamiento oficial y rechazo a la violencia
La alianza Joining Forces emitió un pronunciamiento con demandas urgentes al Estado y a los sectores movilizados:
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Garantizar el acceso a servicios esenciales y el abastecimiento de centros de acogida.
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Implementar apoyo psicosocial urgente para la niñez afectada.
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Priorizar el diálogo y la búsqueda de soluciones pacíficas.
Consultado sobre si la declaración de un estado de excepción y el uso de la fuerza legítima serían una salida viable para pacificar el país, Ramírez fue contundente al rechazar la violencia. "La violencia contra la violencia va a generar un deterioro más en el bienestar inclusive de la familia y de los niños", afirmó, exhortando a las autoridades y dirigentes a agotar las instancias de diálogo por el bienestar de las futuras generaciones.
