Un trágico escenario enluta a la ciudad de El Alto tras el accidente de un avión militar Hércules C-130. La aeronave, que operaba un vuelo desde Santa Cruz, derrapó al intentar aterrizar bajo condiciones climáticas adversas y se estrelló en una transitada avenida colindante al Aeropuerto Internacional. El viceministro de Régimen Interior y Policía, Hernán Paredes, confirmó en contacto con Panamericana que el siniestro dejó un saldo preliminar de 20 personas fallecidas, algunas con desmembramientos debido a la fuerza del impacto, y al menos 30 heridos que reciben atención en la clínica Corea y el Hospital del Norte. La tragedia impactó directamente a transeúntes y vehículos particulares que circulaban por la zona.
Pese a la magnitud del desastre, el nivel de devastación pudo haber sido inimaginable de no ser por la pericia de la tripulación en los últimos segundos del vuelo. Paredes destacó enfáticamente la labor de los pilotos, quienes, en medio del descontrol provocado posiblemente por el granizo y la pista resbaladiza, lograron ejecutar un giro de 180 grados al final de la pista. "El avión está ahorita colocado en el sentido en contrarruta de cómo ha venido", detalló la autoridad, calificando la maniobra como una hazaña increíble que salvó incontables vidas.
Gracias a este movimiento extremo, el fuselaje detuvo su destructiva marcha a escasos 15 metros de edificios habitados de tres y cuatro pisos de altura. Las autoridades reconocieron que, al estar el aeropuerto enclavado en el centro de la segunda ciudad más poblada de Bolivia, un impacto directo contra las áreas residenciales habría provocado una catástrofe de un orden de magnitud gigantesco. Actualmente, las fuerzas militares trabajan en el retiro del tractocamión afectado y los restos de la aeronave, catalogada como siniestro total, mientras las investigaciones técnicas continúan su curso legal.
