Bolivia proyecta convertirse en el epicentro de grandes eventos deportivos a nivel global. Durante el lanzamiento oficial del anteproyecto de la Ley de Incentivo al Deporte, el presidente Rodrigo Paz reveló que el Gobierno ha consolidado un importante compromiso con las máximas autoridades del fútbol internacional: el presidente de la FIFA y el titular de la Conmebol, Alejandro Domínguez. Según el mandatario, ambas instituciones se comprometieron a realizar una Copa del Mundo en territorio boliviano, cuya categoría específica será definida próximamente.
Para hacer realidad este ambicioso proyecto y atraer otro tipo de competencias de élite, la nueva legislación incorpora un componente clave: posicionar a Bolivia como una sede internacional altamente competitiva. Paz explicó que la normativa establecerá un régimen especial de excepciones impositivas, eliminando el cobro del Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (IUE), el Impuesto a las Transacciones (ITE) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) para la organización de espectáculos deportivos internacionales formales.
Esta reducción drástica del "costo país" no solo facilitará el aterrizaje de torneos mundiales y panamericanos, sino que generará un efecto multiplicador en la economía nacional. La llegada de este tipo de eventos impulsará directamente a sectores estratégicos como el turismo, la hotelería, el transporte y el comercio local, proyectando una imagen internacional positiva y demostrando que Bolivia cuenta con la infraestructura y la voluntad política para albergar competencias del más alto rendimiento mundial.
