En entrevista con Panamericana, la diputada Sandra Rivero analizó el panorama institucional y advirtió sobre las graves consecuencias de no respetar los mecanismos establecidos en la Carta Magna ante una eventual dimisión del presidente Rodrigo Paz.
Sucesión constitucional irrenunciable
Rivero calificó una posible renuncia presidencial como "el peor escenario", pero fue enfática al recordar que el artículo 169 de la Constitución Política del Estado es claro respecto a la metodología de sucesión. Explicó que, en caso de dimisión del primer mandatario, el vicepresidente asume la conducción del Estado por un lapso perentorio de 90 días, con el mandato exclusivo de llamar a nuevas elecciones.
La legisladora advirtió que cualquier intento de interpretar "antojadamente" o romper este pacto social no solo generaría un problema de gobernabilidad, sino que fracturaría la legitimidad democrática del país. "No solamente entramos en una crisis política, entramos en una crisis de sistema y eso sí es muy preocupante", aseveró.
Falta de autocrítica y el "binomio del pueblo"
Al evaluar las causas que prolongaron el cerco por casi un mes, la diputada apuntó directamente a la incapacidad del Gobierno para hacer una "autocrítica" y reconocer sus errores. Señaló que la falta de respuestas oportunas por parte del Ejecutivo ha generado un sentimiento de "traición" en una gran facción de la población.
Asimismo, recordó a las autoridades que fueron elegidas bajo el eslogan del "binomio del pueblo", instándoles a recuperar esa esencia. En este sentido, sugirió que el presidente y el vicepresidente vuelvan a trabajar juntos para dar un ejemplo pacificador a la ciudadanía, comparando al Estado con una familia que necesita "tranquilidad social" interna antes de poder concentrarse en resolver sus deudas y problemas económicos.
Mediadores y el resurgimiento político del MAS
Para encontrar una solución pacífica, Rivero consideró indispensable la intervención de mediadores y exigió que ambas partes depongan sus actitudes beligerantes. Criticó duramente el rol del gabinete de Rodrigo Paz, afirmando que las "indiscreciones conductuales" de los ministros han empeorado la situación en lugar de tender puentes de comunicación efectivos.
Finalmente, la parlamentaria observó un "craso error" en la estrategia comunicacional del oficialismo al excusar constantemente su falta de gestión inmediata en la herencia de los últimos 20 años. Aseguró que, con este discurso, el propio Gobierno se convirtió en el "mejor marquetero" del Movimiento Al Socialismo (MAS) y de Evo Morales, transmitiendo a la población el peligroso mensaje de que no los dejan gobernar porque "el MAS es más fuerte".
