En medio de la creciente tensión social por los bloqueos y enfrentamientos registrados en distintas regiones del país, este viernes se evidenció un cruce de declaraciones entre sectores afines al expresidente Evo Morales y representantes de la oposición.
La diputada del ala evista del Movimiento Al Socialismo, Gladys Quispe, responsabilizó directamente al gobierno de Luis Arce por lo que calificó como una “campaña de estigmatización” en contra de los sectores movilizados. Según Quispe, el Ejecutivo busca criminalizar la protesta social y cargar de violencia un conflicto que, a su juicio, es resultado de una gestión fallida.
Desde la vereda opuesta, el diputado de Comunidad Ciudadana, Alberto Astorga, sostuvo que lo sucedido en lugares como Llallagua debe interpretarse como una confrontación entre “terroristas” y “defensores de la democracia”. Astorga respaldó la participación de vecinos que levantaron bloqueos y defendieron el libre tránsito como una acción legítima.
Ambas posturas reflejan la creciente polarización política en el país, mientras organismos de derechos humanos y analistas advierten sobre el riesgo de una mayor radicalización del conflicto.
