Según el relato de Linca Vargas, los pasajeros llegaron al aeropuerto a las 18:00 del día anterior para abordar su vuelo con destino a Santa Cruz, pero hasta las 09:00 de la mañana de hoy seguían sin despegar, acumulando más de 15 horas de espera en condiciones precarias.
"Nos han secuestrado aquí en el aeropuerto. No nos han dejado retornar a un hotel o a descansar tranquilamente sabiendo que el avión no iba a salir", denunció Vargas a los micrófonos de la emisora. La afectada describió escenas lamentables, con niños y personas de la tercera edad durmiendo en el suelo, cubiertos apenas con mantas delgadas que "no abrigan absolutamente nada" ante el frío del aire acondicionado.
Además de la incomodidad física, los usuarios reclaman una atención deficiente por parte de la aerolínea estatal. Vargas detalló que recién a las 02:00 de la madrugada recibieron un refrigerio consistente en "sandichuitos y pipocas", lo que obligó a muchas familias a costearse su propia alimentación en los locales de la terminal.
La pasajera también cuestionó la actitud del personal subcontratado por BoA en Miami, a quienes calificó de "altaneros y groseros" ante los reclamos legítimos de los usuarios. "Es un estropicio total", lamentó.
Aunque la tripulación habría llegado a la terminal cerca de las 09:00 horas, el embarque no se concretó de inmediato. Los pasajeros observaron movimiento de personal operativo realizando revisiones en la aeronave, lo que sugiere problemas técnicos no comunicados oficialmente. "No nos dicen nada, no nos dan la tranquilidad para saber si vamos a poder salir", expresó Vargas con preocupación.
La entrevistada hizo un llamado a las nuevas autoridades de gobierno para que designen personal idóneo y preparado tanto en BoA como en la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), con el fin de terminar con estos episodios recurrentes que dañan la imagen del país y afectan a cientos de familias.
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