La crisis de combustibles en Bolivia ha cobrado una nueva víctima. Un conductor de 54 años falleció recientemente en medio de una larga espera para cargar diésel, hecho que ha encendido las alarmas en el gremio del transporte. La Asociación de Transporte Internacional de Santa Cruz expresó su profunda preocupación por las condiciones extremas a las que se ven sometidos los trabajadores del sector.
Marcelo Cruz, presidente de la organización, denunció la indiferencia de las autoridades frente a una situación que, según afirmó, pone en peligro tanto la economía como la vida de los transportistas.
A esta voz se sumó la del presidente de la Cámara Departamental de Transporte de Oruro, Jorge Gutiérrez, quien recordó las alternativas de solución que ya han sido planteadas en distintas oportunidades: la eliminación gradual de la subvención estatal y la liberación de importaciones de carburantes en condiciones favorables para el país.
Gutiérrez aseguró que estas medidas son viables y serían aceptadas por la mayoría del gremio, así como por una ciudadanía consciente del impacto económico y humano que implica la escasez actual. A su juicio, su aplicación permitiría evitar riesgos como el del reciente fallecimiento, que evidencian el grado de emergencia del sistema.
Hasta el cierre de esta edición, no hubo pronunciamiento oficial del Gobierno respecto a las demandas ni sobre la propuesta de medidas estructurales planteadas por el sector.
PANAMERICANA.
