El Decreto Supremo 5644, publicado recientemente en la Gaceta Oficial de Bolivia, autoriza excepcionalmente a entidades públicas y privadas a importar derivados del petróleo para consumo o comercialización propia. Esta medida tiene como objetivo flexibilizar el acceso a combustibles en el país.
Álvaro Ríos, exministro de Hidrocarburos, ofreció su análisis respecto a la norma a través de Panamericana. El experto aclaró que la regulación difiere de las prácticas vigentes hasta ahora y señaló que para que esta disposición sea verdaderamente efectiva, debe incluir una respuesta adecuada a la creciente demanda de dólares que genera.
Desde su perspectiva, la solución a largo plazo para las dificultades en el sector hidrocarburífero pasa por la elaboración de una nueva Ley de Hidrocarburos. Esta ley permitiría establecer un marco normativo más integral y sostenible, capaz de abordar los desafíos actuales y futuros del mercado energético boliviano.
La evaluación del impacto del Decreto 5644 continúa siendo un tema de interés público, dado que su implementación puede influir en la oferta y precios del combustible, además de la estabilidad económica relacionada con la demanda de divisas.
La opinión de Ríos señala la importancia de combinar medidas excepcionales con reformas estructurales que garanticen la sostenibilidad del sector en el largo plazo.
