El jueves 12 de marzo de 2026, el nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast, ratificó su plan para erigir barreras físicas a modo de muro en la frontera compartida con Bolivia. La iniciativa, según el mandatario chileno, busca intensificar la seguridad interna de su país, combatiendo la inmigración indocumentada, el tráfico ilícito y otras actividades delictivas que afectan la región.
Ante este anuncio, el ex canciller boliviano Fernando Huanacuni, compartió sus observaciones con Panamericana, describiendo la determinación de Kast como un "exabrupto". El ex titular de Exteriores considera que esta acción, de naturaleza unilateral, contradice el espíritu de optimización de las relaciones bilaterales y la buena vecindad que deberían prevalecer en la zona. Huanacuni enfatizó la necesidad de una representación formal por parte de la Cancillería boliviana para solicitar información detallada sobre el impacto del proyecto en la seguridad fronteriza. El diplomático resaltó que el derecho internacional provee mecanismos para la ejecución de planes consensuados que promuevan la integración entre naciones limítrofes.
Por su parte, la politóloga y exdiputada nacional, Jimena Costa, coincidió en que la postura del jefe de Estado chileno es contradictoria frente a la voluntad de acercamiento expresada por su homólogo boliviano, Rodrigo Paz. La ex parlamentaria advirtió que la aparente radicalidad del mandatario chileno podría ser una consecuencia de años de gestiones ideologizadas del Movimiento Al Socialismo, las cuales, a su juicio, propiciaron una actitud no solo defensiva sino también ofensiva en las relaciones bilaterales.
La ex legisladora Jimena Costa subrayó que las deficiencias en el control de actividades ilícitas en las fronteras constituyen un serio problema con los países vecinos. Estas problemáticas, según la politóloga, deben motivar una profunda reflexión y acciones contundentes por parte del gobierno boliviano para reconstruir progresivamente las relaciones diplomáticas y restaurar la confianza mutua con las naciones colindantes.
Finalmente, el analista Gonzalo Mendieta se refirió a la agenda de temas pendientes entre Bolivia y Chile. El experto afirmó que dicha agenda se ha enfocado en intereses comerciales de beneficio recíproco, evitando ahondar en cuestiones de alta complejidad, como la demanda marítima histórica. Mendieta sugirió que el abordaje de estos asuntos intrincados exige una perspectiva amplia y un sentido de la realidad para evitar autoengaños en las negociaciones bilaterales.
