Ante las constantes denuncias y la susceptibilidad de la población sobre la calidad de los carburantes, representantes de los sectores afectados han iniciado un proceso de recolección de muestras de gasolina directamente de los surtidores. El dirigente Edson Valdez informó a Panamericana que este trabajo de campo se realiza siguiendo los protocolos técnicos manejados por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), habiendo intervenido ya en estaciones de servicio como Gasmay y Maranata.
Para garantizar que los resultados no sean invalidados ni exista contaminación cruzada, Valdez detalló que el recojo del combustible se efectúa en botellas tipo AMBAR, las cuales son herméticas y se encuentran debidamente esterilizadas. Asimismo, para transparentar el proceso y respetar la cadena de custodia, las muestras extraídas son escoltadas personalmente por dos compañeros dirigentes hasta las instalaciones de laboratorio, evitando así cualquier posibilidad de alteración o cambio de los frascos.
El objetivo principal de esta recolección es someter el combustible a un análisis técnico riguroso, imparcial y profesional. Para ello, el sector ha iniciado gestiones con la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), institución que cuenta con laboratorios especializados y personal calificado en ingeniería química y mecánica. Valdez adelantó que un funcionario de apellido Cazón colabora en concretar este acuerdo con la casa de estudios superiores para que asuma la responsabilidad de verificar científicamente si el Estado está vendiendo "gasolina basura". Durante las inspecciones, un ingeniero indicó a los dirigentes que la gasolina actual tiene un octanaje de entre 85 y 86, dato que buscan validar de forma independiente.
La desconfianza del sector se ha visto alimentada por comparaciones empíricas. Valdez relató que analizaron gasolina traída desde Brasil y restos de combustible almacenado durante la gestión de Luis Arce, notando diferencias evidentes tanto en la coloración como en el fuerte olor al tacto. Sin embargo, se reconoció durante la entrevista que el color o el olor no determinan por sí solos la pureza del producto, y que únicamente los estudios de laboratorio, como los que puede proveer la UMSA, certificarán los niveles de sedimentos, el octanaje exacto y la composición química real del carburante que hoy consumen los bolivianos.
