Durante la movilización, que contó con una fuerte presencia de mineros sindicalizados y sectores asalariados, Argollo reveló que acababan de recibir un acercamiento oficial del Ejecutivo. "Hemos visto el día de hoy, en este momento nos ha llegado un documento de invitación de parte de algunos ministerios", informó el dirigente a los micrófonos de Panamericana. Sin embargo, condicionó su asistencia a que exista un escenario real de negociación: "Tiene que ser con seriedad, tenemos que sentarnos bien serios".
El líder sindical rechazó las acusaciones de que la protesta tenga fines políticos o desestabilizadores, asegurando que se trata de un movimiento estrictamente reivindicativo que obedece a las bases. En un tono duro, advirtió que la lucha continuará sin pausas: "Sea feriado, sea Navidad, sea Año Nuevo, vamos a seguir luchando... vamos a llegar hasta el último rincón del país socializando este decreto maldito".
A pesar de las inclemencias del tiempo en la Sede de Gobierno, la marcha descendió por el centro paceño, resguardada por una "policía sindical" de los propios trabajadores, mientras Argollo insistía en que la historia juzgará su resistencia ante lo que considera una política "antiobrera y antidemocrática".
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