Desde las primeras horas de este miércoles, los sindicatos de choferes de transporte público de La Paz y El Alto iniciaron un paro de 24 horas, conocido como el "bloqueo de las mil esquinas". Esta movilización se extiende más allá de los puntos habituales, alcanzando barrios alejados y paralizando la circulación vehicular en ambas urbes.
La principal razón de la protesta es la mala calidad del combustible, que, según los transportistas, ha provocado daños significativos en sus vehículos. Además, demandan el cumplimiento del resarcimiento económico prometido por estos desperfectos, que, aseguran, no se ha materializado para su sector.
La interrupción del transporte generó que miles de personas se movilizaran a pie para llegar a sus destinos. Las estaciones del teleférico experimentaron una afluencia masiva de usuarios. Ante esta situación, Basilio Pérez, titular de la Dirección Departamental de Educación de La Paz, dispuso la tolerancia para maestros y estudiantes en los colegios de la región.
En respuesta a la medida, Yussef Akly, presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), instó a los dirigentes y bases a reconsiderar el paro, señalando que "un paro no ayuda a nadie". El presidente de YPFB informó que la empresa estatal ya comenzó a pagar las compensaciones, habiendo desembolsado 1.5 millones de bolivianos a más de 1.000 personas que registraron daños en sus motorizados, y aseguró que los pagos continuarán.
Sin embargo, la dirigencia de los choferes de La Paz afirmó que, hasta el momento, ningún transportista de su sector ha recibido el pago correspondiente, a pesar de los compromisos suscritos. Los manifestantes insisten en que la distribución de gasolina de baja calidad persiste y que, por ello, los talleres de reparación continúan llenos de vehículos afectados, reforzando su postura de que la problemática no ha sido resuelta.
