Kittelson reconoció que el retiro del subsidio ha sido un "shock" para la población, calificando la decisión como una "medida dolorosa, pero necesaria" para frenar el desangramiento económico del Estado. Según la autoridad, los nuevos precios entraron en vigencia de inmediato tras su publicación en la Gaceta Oficial, fijando la gasolina en Bs 6.96 y el diésel por encima de los Bs 9.
El director explicó la lógica financiera detrás del decreto: "Imaginense, 16 millones de bolivianos de ahorro del diésel y de la gasolina al día solo de La Paz". Kittelson aseguró que este capital acumulado permitirá a YPFB Logística y a los importadores privados traer más cisternas y buques desde el exterior. "Se va a ir paulatinamente inundando el mercado... este tema del desabastecimiento ya va a pasar a la historia", prometió la autoridad.
Ante la inquietud de los oyentes sobre por qué el precio del diésel superó al de la gasolina (invirtiendo la relación histórica), Kittelson argumentó que el diésel es el combustible más vulnerable al contrabando y al desvío hacia la minería ilegal. "Al regular este precio a 9 (bolivianos), va a ser una forma de disuadir mucho más fuerte el contrabando", explicó, señalando que la demanda "orgánica" de maquinaria pesada absorbía los volúmenes mucho más rápido que la gasolina.
Respecto a las largas filas que persisten en los surtidores, el director las atribuyó a una mezcla de "emoción, pánico y especulación" de la gente queriendo acopiar el último combustible barato. Aclaró que aunque algunas estaciones vendieron remanentes al precio antiguo por temor a sanciones o presión social, los nuevos volúmenes que llegan ya se comercializan con la tarifa actualizada.
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