El deporte boliviano marca un punto de inflexión para dejar atrás las dolorosas historias de abandono. Con el lanzamiento de la Ley de Incentivo al Deporte, el Gobierno nacional asume el compromiso de frenar la fuga de talentos y garantizar que ningún atleta deba mendigar recursos o cambiar de nacionalidad para poder competir al más alto nivel. "Nunca más les vamos a cobrar, les vamos a facilitar en cuanto a pasajes y apoyo del Estado", sentenció el presidente Rodrigo Paz durante el acto central.
La medida surge como una respuesta directa a una realidad innegable: durante décadas, representar a Bolivia parecía un castigo financiero para los propios deportistas. El evento sirvió para reflexionar sobre casos recientes de talentos nacidos en el país que, ante la falta de políticas de Estado, terminaron ganando medallas olímpicas para naciones vecinas o costeando de sus propios bolsillos los viajes para llevar la bandera tricolor a los podios internacionales, enfrentando trabas burocráticas y una evidente falta de recursos.
A partir de esta nueva normativa, el Estado boliviano establecerá un régimen justo de apoyo directo que incluirá becas de formación, financiamiento para competencias en el exterior y acceso a instalaciones modernas. Al involucrar también a la empresa privada a través de incentivos, se asegura un ecosistema sostenible donde el atleta solo deba preocuparse por su disciplina y su rendimiento. "El talento boliviano nunca faltó, lo que faltó fue oportunidad", resumió el presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, destacando que el país finalmente decide confiar y apostar seriamente por su juventud.
