El canciller del Estado boliviano, Fernando Aramayo, confirmó que el proceso de reestructuración del servicio exterior está a punto de iniciar su fase de ejecución a corto plazo. Este anuncio va acompañado de la próxima designación de embajadores y cónsules, prevista para las semanas siguientes.
Fernando Aramayo explicó que esta reorganización se centrará en consolidar una diplomacia más pragmática, orientada a la geoeconomía, la atracción de inversiones y la apertura de nuevas oportunidades comerciales para el país.
El diplomático Waldo Omiste, consultado por Panamericana, expresó expectativas respecto a esta medida, pero también lamentó que la Cancillería haya sido considerada un "botín de guerra" durante los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS).
Omiste advirtió que se avecina un arduo proceso de reorganización y recalificación de personal capacitado para representar al Estado boliviano de manera efectiva en el ámbito internacional, dada la importancia estratégica del sector.
La reestructura busca así posicionar a Bolivia con una diplomacia renovada y enfocada en fortalecer su presencia y relaciones comerciales internacionales.
