Rodrigo Paz reitera su voluntad de diálogo a las organizaciones sociales, pero pide aislar a "infiltrados" violentos
En medio de la tensión generada por la crisis social y la promulgación de la Ley de Regulación de los Estados de Excepción, el presidente Rodrigo Paz Pereira dedicó una parte central de su discurso a establecer una clara diferenciación entre los sectores sociales con demandas genuinas y los grupos de choque que operan en las carreteras.
Voluntad de diálogo frente a la confrontación
El jefe de Estado reafirmó su postura de que el país siempre ha encontrado salidas a través de la concertación y no de la violencia. En ese sentido, envió un mensaje directo a las dirigencias de los distintos sectores movilizados: "Quiero reiterar a las organizaciones sociales, les reitero la voluntad de diálogo a las instituciones que hoy día tienen justos derechos".
Paz aseguró que su administración tiene la "mano extendida para seguir siempre en el diálogo" y encontrar soluciones estructurales a los problemas económicos y sectoriales que aquejan a la población, garantizando que el Ejecutivo no cerrará los canales de comunicación con las bases.
El sabotaje a las negociaciones previas
No obstante, el mandatario reveló los motivos por los cuales los acercamientos e intentos de pacificación de las últimas semanas han fracasado sistemáticamente. Denunció que el Gobierno ha atendido las peticiones sectoriales durante mucho tiempo, pero en el momento crucial de firmar acuerdos, factores externos han intervenido para dinamitar los consensos.
"Hemos visto también infiltrados que, cuando tenían que llegar a cerrar esas decisiones, esos infiltrados rompían la conducta sindical o de la organización", aseveró Paz Pereira. Con esta declaración, el Gobierno responsabiliza directamente a operadores políticos radicales de impedir que los dirigentes genuinos puedan levantar las medidas de presión.
Llamado a la depuración sindical
Ante esta situación, el presidente hizo un enérgico llamado a las organizaciones originarias, campesinas y obreras para que defiendan la institucionalidad de sus entes matrices y no permitan que sus justas reivindicaciones sean secuestradas por intereses oscuros.
"Cuídense de los infiltrados y de los violentos", advirtió el mandatario a las bases sociales, ligando inmediatamente a estos agentes disruptivos con la injerencia externa y el "narcoterrorismo" que busca la desestabilización del Estado.