Proponen implementar "cisternas móviles" y trámites exprés para la importación privada ante el déficit estructural de combustibles
La Paz, 10 de julio de 2026 (Panamericana).– La crisis de abastecimiento de diésel y gasolina en el país requiere medidas radicales y de emergencia. Así lo advirtió el analista y experto en hidrocarburos, Andrés Kittelson, quien en entrevista con Radio Panamericana desglosó los factores de la escasez y propuso soluciones inmediatas para destrabar la importación privada y aliviar las filas kilométricas.
Kittelson explicó que la actual crisis es multifactorial, sumando la falta de divisas, retrasos logísticos y estrictos controles de calidad. Sin embargo, reveló un dato técnico preocupante: existe un déficit aproximado del 20% en el Programa de Abastecimiento (PRODE) que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no está logrando cubrir. "Si ese 20% el gobierno no lo puede cubrir, esto va a tener que ser cubierto por la importación privada", sentenció.
Para que esto suceda, el analista criticó la lentitud del aparato estatal ("el Estado tranca") y sugirió una medida radical: declarar una especie de "estado de excepción" exclusivo para los trámites de importación. Propuso la creación de una comisión especial gubernamental (conformada por la ANH, YPFB, Aduana y Sustancias Controladas) encargada de aprobar las solicitudes de los empresarios privados en un tiempo récord de 10 días.
"En vez de poner trabas, se tendría que facilitar, incentivar, decir: vengan, abran gasolineras, importen gasolina [...] les vamos a facilitar", argumentó Kittelson. Como ejemplo, mencionó el caso de la zona sur de La Paz, donde barrios densamente poblados como Achumani no cuentan con una sola estación de servicio, lo que representa una oportunidad de inversión privada si se eliminan las barreras burocráticas.
Cisternas móviles como medida de choque
Para mitigar el sufrimiento inmediato de la población que pernocta en los surtidores, el experto lanzó una propuesta operativa de emergencia: la habilitación de surtidores móviles.
Kittelson sugirió que se modifiquen temporalmente las normativas de seguridad para permitir que cisternas acondicionadas con dispensadores se trasladen directamente a las filas más largas (de uno a tres kilómetros) para vender el combustible. "Que se pueda posicionar una cisterna móvil con un tipo de dispensación que sea segura pero efectiva [...] tomando ya medidas más radicales hasta que todo se normalice", explicó.
El contrabando, un problema latente
Finalmente, el analista abordó la fuga de carburantes por las fronteras. Explicó que, debido a los conflictos internacionales en Medio Oriente (como el estrecho de Ormuz), los precios de los combustibles en países vecinos como Perú han subido drásticamente (superando los 16 bolivianos por litro).
Esta diferencia de precios hace que el contrabando vuelva a ser un negocio ilícito sumamente lucrativo. "Si se está ganando cinco, 10, 15, 20 bolivianos por litro, imagínense el incentivo que hay para contrabandear", advirtió. Kittelson concluyó que, más allá de los controles fronterizos y tecnológicos, el contrabando persistirá como una fuga de recursos hasta que el Estado boliviano asuma el desafío de regular los precios de acuerdo al mercado internacional.