El presidente constitucional Rodrigo Paz Pereira promulgó oficialmente la Ley 1740 de Regulación de los Estados de Excepción, una herramienta jurídica que marca un punto de inflexión en la estrategia del Gobierno para desarticular los bloqueos y frenar la escalada de violencia en el país.
Legitimidad democrática y orden constitucional
Durante el acto oficial, que contó con la presencia de asambleístas, ministros y el Alto Mando Militar y Policial, el jefe de Estado destacó el consenso político alcanzado para la viabilidad de esta norma. Subrayó que la ley fue aprobada por más de dos tercios en la Asamblea Legislativa Plurinacional, lo que le otorga "plena legitimidad democrática y constitucional" para su inmediata aplicación en resguardo de la seguridad interna.
Apoyado en esta nueva base legal, Paz Pereira envió un mandato directo y claro a las fuerzas del orden. Instruyó a las Fuerzas Armadas y a la Policía Boliviana actuar "con firmeza, con profesionalismo" y en estricto apego a la Constitución para recuperar la normalidad y garantizar el derecho a la libre circulación de todos los bolivianos.
Denuncia de infiltración y "narcoterrorismo"
El eje central del mensaje presidencial se enfocó en despojar de legitimidad a los grupos de choque que mantienen cercadas varias regiones. El mandatario denunció categóricamente que el país enfrenta acciones de desestabilización promovidas y financiadas por sectores vinculados al narcotráfico.
En ese sentido, cuestionó la presencia de grupos organizados procedentes del Trópico de Cochabamba (Chapare) que, extrañamente, se han trasladado para operar en La Paz, El Alto y otras regiones estratégicas. Paz condenó de manera enérgica el uso de fusiles y armamento de grueso calibre contra efectivos policiales, señalando que estas facciones han contaminado las justas demandas de las organizaciones sociales.
"No puede haber ciudadanos por encima de la ley, ni organizaciones sociales condicionadas por recursos provenientes de actividades ilícitas", aseveró la autoridad, instando a las bases campesinas y obreras a no dejarse manipular por estos infiltrados.
El ultimátum gubernamental
El momento más álgido de la promulgación llegó cuando el presidente lanzó una advertencia frontal a los líderes y financiadores de estos grupos irregulares que generan terror en las carreteras. Haciendo un paralelismo con recientes golpes al crimen organizado transnacional, Paz Pereira sentenció: "A los violentos, a los narcoterroristas... así como cayó Marset, sus días están contados".
Esta declaración, sumada a la puesta en vigencia de la Ley de Estados de Excepción, perfila un inminente endurecimiento de los operativos de seguridad combinados en los puntos de bloqueo más conflictivos del país.
